Simon Lee, el hombre que desarrolló un negocio millonario ayudando a sus amigos con sus tareas

Simon Lee es un emprendedor surcoreano que a sus 32 años habla seis idiomas: coreano, inglés, francés, árabe, chino mandarín y japonés.

Con semejante habilidad lingüística, Lee no tiene mucha necesidad de usar servicios de traducción. Pero después de que sus compañeros de clase en una universidad de Seúl empezaron a pedirle ayuda con sus tareas de inglés, vio que allí había una oportunidad de negocio.

“Mis compañeros me decían ‘Simon, si me traduces esto yo te pago la cena (…) Cada vez más y más amigos solicitaban mi ayuda con eso, así que me empezó a faltar el tiempo para satisfacer todos los pedidos”, cuenta Lee.

Así descubrió el potencial de los servicios de traducción y lanzó su propia compañía: llamada Flitto y en operaciones desde septiembre de 2012, hoy tiene más de cinco millones de usuarios alrededor del mundo y genera ganancias de unos US$2,1 millones al año.

Para que Flitto funcionase fue recopilar las cuentas de Twitter y otros perfiles de redes sociales de estrellas del pop, de la talla de Lady Gaga, e impulsar a la gente a traducirlos a diferentes idiomas, a cambio de premios y merchandising relacionados con la celebridad en cuestión.

Funcionó. El anzuelo de usar nombres de famosos le garantizó promoción global.

A diferencia de la mayoría de las empresas de la competencia, Lee no emplea traductores de manera directa. En cambio, invita a los miembros del público que saben más de un idioma a ofrecer sus servicios a través del sitio web y la app para móviles de Flitto.

A la fecha, tiene registrados más de un millón de traductores en 170 países que pueden traducir de y a 17 idiomas distintos. Cada uno cobra por el trabajo que hace, de lo que Flitto percibe un porcentaje.

La compañía de Lee tiene su sede en Seúl, con 34 empleados y un promedio de 70.000 pedidos de traducción por día: desde individuos que necesitan ayudan con unos pocos párrafos hasta empresas con grandes volúmenes de texto.

Cada traductor -más de un millón de ellos- es calificado con un sistema de estrellas, de acuerdo al grado de satisfacción del cliente con cada trabajo entregado.

Flitto además tiene su propia tienda con mercadería con su marca, desde una línea de ropa hasta estuches de celulares.

Lee señala que, al no tener traductores como empleados directos, su empresa puede recortar costos respecto de otras compañías de la competencia.

Y dice que no se siente amenazado por el crecimiento exponencial de los servicios de traducción automática que ofrece internet: nunca serán tan precisos como un humano.

Con información BBC Mundo