Cómo negociar tu contrato como un auténtico líder

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Negociar un contrato, ya sea de trabajo, de alquiler o de venta, no es tarea fácil. Hay que tener ciertos dotes de persuasión para llevar a la otra persona a nuestro terreno y así lograr lo que queremos.

El portal forbes.es recopiló las claves primordiales para lograr que el contrato se acerque más a lo que tú quieres que a lo que quiere ese que tienes enfrente:

1. Fíjate bien en el contexto y en la persona a la que te diriges

Analiza dónde vais a tratar la información, cómo es la persona con la que tienes que hablar… Piénsalo: no es lo mismo hablar de ese contrato en un despacho cerrado a cal y canto, que en un bar tomando un café. Y no es lo mismo tratar con una persona que parece más bien tímida que con alguien que a simple vista se ve que tiene mucho carácter. Amóldate en función de estas dos características básicas.

2. Identifica exactamente los puntos que quieres eliminar o modificar

No acudas con un discurso genérico de “no me convence”, “no lo veo”, “creo que se podría mejorar”. Lo mejor es identificar, de la forma más concreta posible, qué es lo que no quieres o qué es lo que quieres cambiar. Ve al grano y será más sencillo y efectivo para ambas partes.

3. Saca tus mejores armas de convicción, véndete…

… y vende tus argumentos. Da una explicación convincente de por qué las cosas deben ser como tú dices y no cómo refleja ahora mismo ese contrato. Vende los motivos que te llevan a discutir sobre el tema, explica las cosas con argumentos. Entiéndeme… “porque yo lo prefiero” no vale.

4. Muéstrate confiado y seguro de ti mismo

Si es eso lo que quieres, no puedes dudar. Ve a por ello y no te muestres tambaleante y dubitativo. Eso sí, eso no quiere decir que no puedas tener la mente abierta a posibles sugerencias para llegar a un término medio entre ambas partes.

5. No te alteres bajo ningún concepto

Si quieres que las cosas salgan conforme a lo que tienes previsto, no debes alzar la voz, ponerte agresivo o nervioso… en fin, que debes mantener una conversación tranquila y un diálogo efectivo.

Vía forbes.es